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Aquí hay un poco de todo. No será un lugar demasiado original ni distinto, pero acaso si lo suficientemente entretenido como para que tengan ganas de volver.

1 de octubre de 2015

LA NOCHE VIENE DE PERROS


Todo comenzó hoy a la mañana, cuando me encontré con un amigo que me dijo que tenía un día de perros. Lo felicité y le pregunté cual era el motivo de tanta felicidad. No se si no me entendió o que, porque me puteo y se fue.
No se por qué.
Tener un día de perros es lo mas hermoso que le puede pasar a uno. Lo se, desde mis días de cachorro.
Y así comenzamos.
Los perros, esos peludos compañeros de ruta desde el infinito a la eternidad, que trotan a nuestro lado desde el fondo de los tiempos, esos lobos que se resisten abandonar la adolescencia y que cumplen los mas diversos roles, desde aquél primero - ayudante en la cacería - hasta el contemporáneo de co-terapeuta.
Pero veamos que dicen los poetas, esos artesanos de la palabra que tienen un verso para cada cosa, hasta para la cebolla.

Mark Twain, a quien le ganó el escepticismo nos dejo dicho:
"Si recoges un perro hambriento de la calle y lo haces próspero, no te morderá; esa es la principal diferencia entre un perro y un hombre"

Ben Williams en cambio sostiene que no hay mejor psiquiatra en la tierra que un cachorro lamiéndote la cara.

Sigmund Freud, dijo una vez ” Los perros aman a sus amigos y muerden a sus enemigos, casi al contrario de las personas”

Manuel Jose Othon, el poeta mexicano dejo un soneto maravilloso:

No temas mi señor: estoy alerta
Mientras tú de la tierra te desligas
Y, con el sueño tu dolor mitigas,
Dejando el alma a la esperanza abierta.

Vendrá la aurora y te diré: “despierta,
Huyeron ya las sombras enemigas.
Soy compañero fiel de tus fatigas
Y celoso guardián junto a tu puerta.

Te avisaré del rondador nocturno,
Del amigo traidor, del lobo fiero
Que siempre anhelan encontrarte inerme.

Y si llega con paso taciturno
La muerte, con mi aullido lastimero
También te avisaré... ¡descansa y duerme!

Eduardo Cesar Viglietti escribió mucho sobre perros…
En, "UN PERRO ABANDONADO", dijo:
"Un perro es igual que un niño y debemos protegerlo"

En, AUN PERRO, dejo dicho:
"A veces… ¿Sabes?… yo pienso Que DIOS te puso en la tierra Como un símbolo de amor
que los hombres no interpretan"

Y en A MI PERRO, grita a quien quiera escucharlo:
"Que distinto sería el mundo,
si el hombre a´prendiese de ellos!"

Ignacio Martinez, se permite el humor en verso:

"El perro más cerrado, es el can-dado.
El perro fatigado, es el can-sado
Si ladra cual tenor, es un can-tor.
Quien salta fuerte y duro es el can-guro.
Las perras ladradoras son las can-toras.
Ardientes como velas son las can-delas"

Una frase popular atribuida a Ernest Hemingway dice:
"Mi objetivo en la vida es ser tan buena persona como mi perro ya cree que soy y eso que no tomo su admiración como una señal de que lo estoy logrando"

Yo ya no tengo perros. Después de Facundo me está costando. Me dolió perderlo. Si bien me regaló 14 años de la más hermosa convivencia perruna imaginable, aun lo extraño.
Ya pasará y volveré a tener ganas de tener uno.

En agosto, a dos años de su ausencia,  le escribí una elegía:

"Te cuento perro, que se nos llenó de gatos el patio, cosa inverosímil si tu estuvieras atendiendo tus responsabilidades. Los muy cabrones hacen esas cosas de gatos que francamente incomodan y tanto te disgustan: corren, se pelean, se muerden y dejan escuchar su lamentable voz en los aleros.
Algo tendré que hacer yo, ya que tu no te ocupas de mantenerlos a raya.
El barrio esta igual.
Algún que otro vecino que nos dejó y que seguramente habrás visto llegar por el tuyo...
Nuevas amistades que se acercan... viejos amigos que ya no vienen tanto como antes, en fin...siempre lo mismo.
El cartero al que mordiste se sigue cuidando de no pisar el césped cuando trae la correspondencia y el repartidor de garrafas pregunta si estas en el fondo antes de pasar. A tu amigo petizo ya no lo dejan salir, como antes, el también se puso viejito, pinche enano, y de tus primos extranjeros se casi nada.
Yo te recuerdo casi a diario, perro.
Tu plato y bebedero están allí donde siempre, y aunque vacíos, por fuerza de la sensatez, a veces los he llenado de comida y agua por fuerza de la costumbre.
En algunas ocasiones, perro, me he descubierto mirando las góndolas de las mascotas a ver si encuentro algo que pueda interesarte y todavía me es difícil hablar de ti sin que se me nublen los anteojos.
Ahora mismo, no se por qué, a esta pantalla se le desdibujan los contornos y desenfoca tus imágenes...
En fin... pasa el tiempo... ya dos años...
Que estés bien...
Nos veremos perro..."

La última, es de Hernán Bustos, que creo que es un periodista y escritor chileno. Dice asi:
"Mi perro y yo tenemos un pacto. El adapta su velocidad a mi bicicleta y yo le digo siempre a donde vamos. El duerme tirado al sol y yo puedo usarlo de almohada. Yo enciendo el hogar las noches de frío y el puede elegir primero donde echarse.
Pero la parte del pacto mas importante fue acordada sin preámbulos ni discusiones. Es una regla básica de la que jamás se habla, pero se cumple a rajatabla.
Yo no le pregunto porque le aulla a la luna y el no me pregunta porque lloro en las noches."

Para cerrar, el ilustre pampeano Alberto Cortez, que nos inmortalizó a Fernando, el “callejero por derecho propio”, que “siempre fue de todos pero nunca tuvo dueño”, el de la metáfora de la aventura que no se encuentra en los diccionarios, el mismo que ” se bebió de golpe todas las estrellas, se quedo dormido y ya no despertó”

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