Bienvenidos

Aquí hay un poco de todo. No será un lugar demasiado original ni distinto, pero acaso si lo suficientemente entretenido como para que tengan ganas de volver.

30 de mayo de 2016

Crónicas de un orgasmo

Recuerdo el día de mi muerte, porque ese día también nací. Me desperté temprano aquella vez, entre inquieto y medroso, sentí el extraño alivio del condenado. Llegaba - por fin- el delicado momento de mi muerte en el plano de las posibilidades en manos del vórtice implacable de la urgencia que explotaría transformando en breves segundos mi universo de esperanzas en un cúmulo de solo recuerdos.
Me pareció oir la conversación estableciendo la cita, los horarios, las condiciones o acaso fuera solo un recuerdo que acabé de inventar para desarrollar el relato.
Se que fue real porque a partir de él se disparó, en esa selva de emociones y sensaciones en la que yo vivía junto a mis hermanos y demás congéneres, un temporal de adrenalina, de hormonas, deseos, ansiedades y temblores acreciendo en duchas, masajes, afeites, ceras y aqua velvas perfumadas de turgencias y perturbaciones eréctiles apenas disimuladas en paños menores debutantes.
Repase mi existencia, menos para hacer un inventario que para acomodar las valijas. Yo nací al mundo junto a un montón de ilusiones, anhelos, búsquedas y emociones diversas de un hombreton no demasiado diferente a la mayoría de los que habitaban aquel barrio de clase media urbana y ritual. Prontamente descubrí que la unicidad requiere de orden y que turnos y colas lo establecen. Aprendí que el orden es inalterable, tenaz, pero que también es implacable e inexorable.
La espera en ese universo es una constante y me acomode para esperar.
Fui causa y efecto, objeto de estudio de profesionales y tema de conversación de presuntuosos y fanfarrones de bar. Algunos hermanos murieron solos, en epopeyas de poca monta, berretas y olvidables y otros necesitaron oscuros recovecos del alma para poder ser. Unos tuvieron orgiásticas ejecuciones públicas y algunos más vivieron la plenitud de una muerte gloriosa, épica, recordable por todos los tiempos.
Y esa acaso haya sido la utopía de mi existencia: Ser recordado por siempre, que es también una forma de no morir, de no correr destino de archivo, porque dicho sea, ese es el destino que le espera a los de mi laya.
Con el transcurso del tiempo yo también iré mutando desde un cosmos de perspectivas épicas a un barrio de recuerdos en el que seré ordenado, cronometrado, medido y pesado antes de pasar a una especie de museo, biblioteca o acaso cementerio en que serviré apenas de curiosidad y de estadística.
Pero volvamos a aquel día.
En poco tiempo seria el protagonista esencial de un episodio único, brutal, volcánico, pero a su vez fugaz, efímero, de un laconismo estremecedor ante tanta expectativa, y desde ese momento seguiría viviendo en el mismo continente de siempre, pero ya plasmado, real, evocable, nato y hasta acaso identificable. El pasaje por aquel túnel esencial me convertirá en historia, vitrificado en un tris del pasado, sin posibilidades de modificar nada, acaso apenas susceptible de ser recordado, tal vez asociado con alguna identidad o alguna fecha como extremo recurso de individualidad
Fue por eso tal vez, que cuando recibí la notificación de que era mi turno decidí prepararme. Conversé con el encargado, me asesore con recuerdos viejos, recorrí los depósitos pertinentes, me agencié de una cantidad adicional del material necesario en aquel viaje, me hice contar anécdotas vividas por otros e hice reservas para asegurar  mi propio nicho.
Y llego la hora.
El continente era un volcán.
Éramos muchos y con funciones complejas y diferentes.
Las hormonas mas activas disparaban alertas y endiabladas combinaciones químicas se apresuraban en sonrosar una mejilla, en erizar la piel, en aumentar el ritmo cardíaco, a exigir mayores caudales de oxigenación, en bombear cuerpos cavernosos, en inflamar humedales, en disponer miradas y alientos. Vino una andanada de precursores provenientes del control central y un aluvión de lubricantes marchó a cumplir su cometido.
Y poco a poco fue vaciándose aquella sala de espera y asi se fueron neurotransmisores y humores disparados por el límbico a rincones recónditos del cuerpo. En un vehículo viscoso y veloz vi embarcar los espermatozoides y a las encargadas de las contracciones musculares las observe presurosas arrojarse al torrente sanguíneo hasta desaparecer.
Sabía que el próximo era yo.
Entonces abrí mi valija de dopamina salude brevemente a nadie, pues nadie quedaba ya en aquella sala y me zambullí en aquel torbellino en el que ráfagas químicas disparadas en todas direcciones fulguraban refucilos de convulsiones y vértigo que me aniquilaron en espasmos de placer y algarabías que se fueron lentamente remansando y en la alta noche de aquellos amantes naci a los tiempos y pase a ser un orgasmo consumado, ocupando mi sitial en la historia de aquellos personajes.




29 de mayo de 2016

REQUIEM PARA PAISAJES DE CATAMARCA

Hoy fue un día aciago.Tuve que dar de baja de mi ajuar de soltería a “Paisajes de Catamarca”. Ya mismo hay que decir que se trata de un mantel que me acompaña desde el mismo día de mi segundo divorcio, bueno, para hablar con justeza, desde el día de mi segunda separación.
Nunca supe su origen, ni cómo fue que llegó hasta la casa que compartía con mi esposa de aquellos años. Ni siquiera sé si lo usamos alguna vez, aunque presumo que si, pues cuando lo vi por primera vez no me pareció que fuera un debutante.
Si se que a mi vida se sumó en ese sublime momento en que cargué un bolso con lo que agarré, desenchufe la compu, subí al perro, pegué un macho portazo y partí, eufórico, a navegar nuevos mares, a vivir formidables gestas románticas, desde el puerto del nuevo bulo alquilado en las periferias de las cuatro avenidas, euforia que por cierto, me duró exacta setenta y dos horas, las mismas que tardé en que me caigan las fichas de que de nuevo estaba, como dice una amiga, “en la puta calle”.
Esas setenta y dos primeras horas el recién separado las pasa en piloto automático, mas yo, que no era primerizo en esos menesteres.
Sin darme cuenta se volaron tres días avisando a los amigos y próximos colaterales que me busquen en la calle Paraguay al ochocienputamadre, departamento B, la nueva dirección a todo efecto, que no me llamen por TE al fijo que figuraba en la guía si no querían recibir toda clase de improperios, contando repetidas veces que fue una decisión definitiva, que san puta se lleve al matrimonio y recurriendo a las bataclanas amigas y celestinas conocidas para armar un nuevo fíxture social.
Pasado ese primer arranque, la adrenalina decrece, la testosterona perfila el equilibrio y uno se atreve a desembalar.
Allí recién me di cuenta que no tenía heladera ni cocina, ni ollas, ni platos, ni cubiertos, ni mesas, ni sillas, ni ropero, que calentaba agua con un calentador eléctrico sumergible, dentro del termo que me prestó un amigo, que tomaba mate, terere y me cepillaba los dientes con el único recipiente capaz de contener algo de agua: Mi viejo mate de guampa, sobreviviente de miles de batallas en todos los frentes y que nunca se baja del auto, ni para mear.
Bueno, allí estaba de nuevo, sólo, con una camita de una plaza, un colchón pobretón, un par de frazadas y el bolso negro aquel, conteniendo dos o tres calzoncillos, media docena de remeras, algunas camisas, las que estaban en las perchas, es decir las que les faltan botones en los puños, estaban agujereadas, manchadas o son de lana. Completaban aquel atado, una tricota de punto de dudosa utilidad en pleno diciembre, una toalla, una funda, dos sábanas de una plaza, todas de juegos distintos y un mantel verde…
- Eh?
- Un mantel verde…
- ¿Y para qué querrías un mantel verde si no tenías mesa?
- Que se yo. Allí estaba. En el fondo del bolso, como si hubiese sido el primero en alistarse para acompañarme.
Tal vez quedo allí de alguna vez que se cargaron ropas en ese bolso, no lo sé, pero allí estaba.
Al principio no le di mucha pelota. 
A los cinco días debutó como toalla. 
Después hizo de sábana mientras recuperaban la salud las titulares. 
Fue después de casi dos meses de aquella soltería, que me hice de una mesa y allí el mantel recuperó la identidad de Mantel Verde. 
Se sentía feliz. Podía percibirlo. 
Su verde loro brillaba de un modo diferente dándole más cuerpo, más presencia a la miserable mesita de sesenta por metro veinte con cuatro sillas de caño, tamaño jardín de infantes que pude agenciarme vaya uno a recordar cómo. 
Para festejar el completamiento de mi modesto mobiliario invite a cenar a una señorita que lo elogió descaradamente: que era del color adecuado para el blanco de las paredes; que los platos contrastaban adecuadamente con ese fondo de color tan sublime - eran dos platos durax marrón de esos de feria Todo por Dos Pesos, que es el lugar donde uno rearma rápidamente el arsenal de cocinero - lo cual fija dos pautas esenciales: el dudoso buen gusto de mi invitada y que en tiempo de guerra, cualquier pozo es trinchera.
Pero allí estuvo él, cumpliendo fielmente las funciones de engalanar el altar de los sacrificios en aquel matadero de soltero.
Años mas tarde y con tres o cuatro mudanzas a cuestas, desembarcamos en un puerto de cierta tranquilidad y estabilidad. A esas alturas si bien le había conseguido un floreado compañero de ruta y él ya lucía tal vez un poco más pálido, aun conservaba su coloratura. Fue Guadalupe, mi amiga mexicana, que acaso desconociendo todas las propiedades del hipoclorito de sodio, una tarde de lavazón le aplicó unas dosis marcadamente desmesuradas de Ayudín Concentrado provocándole un desteñido mimético que le valió su nueva y definitiva identidad: Paisajes de Catamarca, el de los “mil tonos de verdes”.
En los últimos tiempos del viejo Santiago, mi casa se convirtió en trinchera desde donde acompañábamos – toda la familia – la batalla sabida de antemano perdida. 
En aquellos momentos, Paisajes de Catamarca y si fiel compañero floreado se turnaban para mantener elegante y bien vestida la mesa de todos los días.
Fue sufriendo el paso del tiempo, igual que yo, que todos. 
Un día se nos fue el otro compañero de andanzas con nombre propio dentro de la casa – el perro Facundo – Decidió adelantarse en el viaje y quedamos solo él y yo.
Hoy lo fui a buscar para un relevo del floreado y descubro que de su última batalla el día de mi cumpleaños también a él la vida lo trato duramente y quedó muy mal averiado. 
Lo mire largamente: Los taninos de algún malbec mal servido, o algún mamado que calculó mal la distancia lo manchó malamente. Para completar unas grasas rebeldes le agregaron ciertos desagradables lamparones y un duelo entre un cuchillo y una pizza le completo un tajo que su sufrida urdimbre no pudo soportar dentro del lavarropas, lugar del que salió luciendo unos lamentables girones que obligan a tocar a rebato las campanas para despedir del servicio activo al amigo.
Pero, ¿qué puede hacerse con un mantel jubilado, aún con muchas historias sobre su lomo?
Nada más que trapos para otros usos. 
Y así fue que hoy, en necesitando un trapo para aplicarle Blend a un mueble, vi a la señora de la limpieza con un sonriente retazo de Paisajes de Catamarca.
Se me piantó un lagrimón.
Que se le va a hacer.


El circo de la vida

Dicen, por ahí lo andan diciendo,
se escucha, que se yo...
Que la vida es circo,
las fieras,
los equilibristas, los payasos,
yo y también vos
Dicen, por ahí lo andan diciendo,
se escucha, que se yo...
Que a esta arena,
sin pedir, viene la gente
y que se lo pasa huyendo
de la muerte…
Dicen, por ahí lo andan diciendo,
se escucha, que se yo...
y que al final queda
unicamente
todo lo aprendido,
menos el olvido…
Dicen, por ahí lo andan diciendo...
El olvido que no es descuido
sino el mero necesario.
simple, corto, arbitrario.
Dicen, por ahí lo andan diciendo,
se escucha hablar,
que solo somos
lo que contiene la mente
Dicen, por ahí lo andan diciendo,
se escucha, y acaso dicen verdad
lo real esta en lo que se percibe
No sirve de mucho
todo lo demas
Dicen, por ahí lo andan diciendo,
se escucha hablar
Que la felicidad es un camino
Que la paz lo es también
Que el secreto no es buscarla
Sino decidirla
habitarla,
Dicen, por ahí lo andan diciendo,
Y acaso digan verdad
29/5/2015

28 de mayo de 2016

La espera

A veces para lograr paz,
me achico en silencio,
me aquieto solito,
enmudezco un grito
prudente, pienso,
que es mejor el precio
a pagar por lo que amo,
si cierro la mano
y paciente espero.

Soledad, quietud y silencio
hacen el resto
Se que el final
será el que quiera
o sepa…
o pueda.
Siempre,
Lo que decida…
Producto de mis decisiones…
Así es mi vida.
Todo lo demás son circunstancias
Solo eso…
bueno…
y decisiones equivocadas
FP 25/5/2012



25 de mayo de 2016

Demasiada globalización produce aldeas.

"Los sujetos sociales emergen desde la periferia de la propia estructura social, provienen del fondo del tejido social y aparecen cuando la creencia en el orden social dominante se debilita. No se trata pues, de apariciones repentinas, sino de la emergencia de lo excluido, de vestigios de divisiones y exclusiones pasadas, se trata de realidades contingentes que ha permitido un modo distinto de intercambiar experiencias, necesidades proyectos, y utópias, la autoconsciencia cae la construcción de la realidad por lo que pueden llegar a proporcionar una guía en la selección de objetivos y ambiciones".
(IDD America Latina - Fundacion Konrad Adenauer - 2003)

Sin dudas.
Demasiada globalización produce aldeas.
Ese el camino

21 de mayo de 2016

Rasgos esenciales de las personas sensibles. Traducción de Marina Velasco Serrano

¿Crees que reflexionas sobre cualquier cosa más que los demás? ¿Te preocupas por los sentimientos de otras personas? ¿Te gustan los ambientes más tranquilos, menos caóticos?
Si te sientes identificado con lo anterior, puede que seas una persona muy sensible. Estos rasgos de personalidad (que comenzó a investigar Elaine N. Aron a principios de los 90) son relativamente comunes; una de cada cinco personas los posee. Aron, que ha escrito múltiples artículos y libros sobre la sensibilidad, entre ellos The Highly Sensitive Person (en español, El don de la sensibilidad), también desarrolló un test (que puedes probar aquí) para ayudar a determinar si eres una persona altamente sensible.
Si bien es cierto que ha aumentado el interés por la introversión (debido, especialmente, a las publicaciones sobre el tema, como el libro de Susan Cain Quiet, en español, El poder de los introvertidos), y que ahora somos más conscientes de estos rasgos de personalidad, Aron también destaca que la gente altamente sensible sigue considerándose una "minoría".
Pero "minoría" no es sinónimo de malo. De hecho, ser altamente sensible tiene numerosas características positivas. Aquí tienes algunas de las cualidades que comparte la gente altamente sensible.
1. Sienten con mayor intensidad. "Les gusta procesar las cosas a un nivel más profundo", afirma Ted Zeff, autor de The Highly Sensitive Person’s Survival Guide. "Son muy intuitivos, y llegan hasta el fondo de las cosas para llegar a descubrirlo todo".
2. Son más reactivos emocionalmente. La gente más sensible reacciona más frente a cualquier situación. Por ejemplo, mostrarán más empatía y preocupación por los problemas de un amigo, según explica Aron. También suelen preocuparse más por la reacción de otra persona ante a un suceso negativo.
3. Probablemente estén acostumbrados a oír: "No te lo tomes de forma personal" o "¿Por qué eres tan sensible?" Dependiendo de la cultura, la sensibilidad se puede considerar un valor añadido o, por el contrario, algo negativo, nos cuenta Zeff. En algunas de sus investigaciones, Zeff afirma que, en Norteamérica, la gente se burla con frecuencia de los hombres altamente sensibles (tal y como reconocieron los entrevistados), mientras que en otros países como Tailandia e India, los hombres sensibles no suelen ser objeto de burla, según afirmaron en las entrevistas. "Por lo tanto, tiene mucho que ver con la cultura; en algunas sociedades, que te digan '¡Qué sensible eres!' puede ser algo bueno", explica.
4. Prefieren hacer ejercicio solos.
La gente altamente sensible tiende a evitar los deportes de equipo, en los que parece que todo el mundo está observando tus movimientos, argumenta Zeff. En su estudio, la mayoría de las personas sensibles a las que entrevistó prefería deportes individuales, como hacer bicicleta o senderismo y salir a correr. Sin embargo, esto no siempre se cumple; también hay gente altamente sensible que, gracias a la comprensión y al apoyo de su familia, tiene más facilidad para participar en deportes de grupo, afirma Zeff.
5. Les cuesta más tomar decisiones. Las personas altamente sensibles son más conscientes de las sutilezas y de los detalles que dificultan la toma de decisiones, asegura Aron. Aunque no haya una decisión "acertada" o "equivocada" (por ejemplo, a la hora de elegir el sabor de un helado), las personas más sensibles tienden a tardar más en decidirse, puesto que sopesan cualquier consecuencia posible. Como aconsejaba Aron en su Comfort Zone Newsletter, "tómate todo el tiempo que la situación te permita y, si es posible, pide más tiempo si lo necesitas". "Cuando tengas que decidirte, piensa por unos momentos (un minuto, una hora, un día, una semana) que ya has tomado una decisión concreta. ¿Qué te parece? A menudo, desde fuera, la decisión adquiere otras dimensiones, y te da la posibilidad de ver tu caso con más claridad", sugiere. Por otra parte, cuando una persona altamente sensible llega a la conclusión de cuál es la decisión adecuada y cuál no en una situación determinada, llevará a cabo con rapidez esa misma decisión en ocasiones futuras.
6. Se sienten más decepcionados que los demás al tomar una decisión "equivocada". ¿Has experimentado alguna vez ese sentimiento desagradable al descubrir que has tomado una decisión errónea? En el caso de las personas altamente sensibles, "esa sensación se amplifica, pues su reactividad emocional es más alta", explica Aron.
7. Son muy muy observadores.
Las personas altamente sensibles son las primeras en darse cuenta de los detalles de una habitación, de los zapatos que estrenas, o de los cambios del tiempo.
8. No todas las personas sensibles son introvertidas. De hecho, según Aron, alrededor de un 30% de las personas altamente sensibles son extrovertidas. La especialista asegura que muchas veces, las personas sensibles y extrovertidas han crecido en una comunidad estrechamente unida (puede que vivieran en un barrio residencial, en un pueblo pequeño, o que tuvieran mucha relación con sus familiares), por lo que les resulta más fácil interactuar con la gente.
9. Trabajan bien en ambientes de equipo. Ya que las personas altamente sensibles les dan muchas vueltas a las cosas, trabajan muy bien en equipo, explica Aron. No obstante, son más adecuadas para puestos en los que no tienen que tomar una decisión final. Por ejemplo, si una persona sensible forma parte de un equipo médico, será buena analizando los pros y los contras que implica la operación de un paciente, pero es preferible que sea otra persona la encargada de decidir si ese paciente debe operarse o no.
10. Son más propensos a la ansiedad o la depresión (pero solo si han vivido experiencias negativas en el pasado). "Si has experimentado momentos malos en tu vida, sobre todo de pequeño (falta de seguridad en casa o en la escuela), tu sistema nervioso está activado para sentir ansiedad", explica Aron. Pero esto no quiere decir que todas las personas altamente sensibles vayan a tener ansiedad; de hecho, un entorno comprensivo es una buena medida de protección frente a la ansiedad. Los padres de niños altamente sensibles tienen que "asumir que sus hijos son estupendos, pero que hay que saber cómo tratarlos", afirma Aron. "No debes pecar por exceso de protección, pero tampoco por defecto. Tienes que valorarlos de tal manera que, desde jóvenes, tengan confianza en sí mismos y sepan que pueden hacer bien las cosas".
11. Los sonidos desagradables pueden ser bastante más molestos para una persona altamente sensible. Si bien es cierto que, en general, a casi nadie le gustan los ruidos molestos, las personas altamente sensibles son aún más sensibles al caos y al ruido. Esto se debe a que tienden a sentir más fatiga o estimulación por un alto nivel de actividad, cuenta Aron.
12. Las películas violentas son las peores.
Puesto que las personas altamente sensibles son más propensas a la empatía y a la sobrestimulación, las películas violentas o de miedo no les van mucho, afirma Aron.
13. Lloran con más facilidad. Esta es la razón por la que es importante no avergonzar a las personas sensibles por su condición, explica Zeff. Si sus amigos y su familia se dan cuenta de que esa es su forma de ser, y la aceptan, no verán el "llanto fácil" como algo de lo que deban avergonzarse.
14. Son muy educados. Las personas altamente sensibles son muy cuidadosas, asegura Aron. Por ello, suelen mostrarse más consideradas con la gente y tienen muy buenos modales. También tienden a darse cuenta antes de que alguien no se está comportando bien. Por ejemplo, las personas más sensibles son más conscientes de dónde han dejado su carrito de la compra, no por temor a que alguien se lo robe, sino porque no quieren molestar a nadie al bloquearle el paso.
15. Son más sensibles a las críticas. Las personas altamente sensibles reaccionan a las críticas de forma más intensa. Como consecuencia, a veces emplean algunas tácticas para evitar las críticas, como por ejemplo, tratar de agradar siempre a la gente, criticarse a sí mismos, o evitar mostrar el origen de las críticas, de acuerdo con Aron.
"Si alguien te dice algo negativo, tú puedes responder que te da igual, y nadie se sentirá ofendido. Pero, si se tratara de una personas altamente sensible, se lo tomaría muy a pecho", afirma Zeff.
16. Un cubículo cerrado, bien. Oficinas abiertas, mal.
Al igual que prefieren hacer ejercicio solas, las personas sensibles también prefieren trabajar en un entorno individual. Zeff explica que a muchas personas sensibles les gusta trabajar desde casa o ser autónomos, porque así pueden controlar los estímulos de su lugar de trabajo. Según Zeff, los que no tienen el lujo de poder elaborar sus propios horarios de trabajo flexibles, prefieren trabajar en espacios pequeños y cerrados, donde tienen más privacidad y menos ruido.

LEYENDA DEL ATRAPASUEÑOS

Hace mucho tiempo cuando el mundo era joven, un viejo líder espiritual Lakota estaba en una montaña alta y tuvo una visión. En esta visión Iktomi, el gran maestro bromista de la sabiduría apareció en la forma de una araña. Iktomi le hablo en un lenguaje sagrado, que solo los líderes espirituales de los Lakotas podían entender.
Mientras le hablaba Iktomi, la araña tomo un aro de sauce, el de mayor edad, también tenia plumas, pelo de caballo, cuentas y ofrendas y empezó a tejer una telaraña.
Él habla con el anciano acerca de los círculos de la vida, de como empezamos la vida como bebes y crecemos a la niñez y después a la edad adulta, finalmente nosotros vamos a la ancianidad, donde nosotros debemos ser cuidadosos como cuando éramos bebes completando el circulo.
Pero Iktomi dijo mientras continuaba tejiendo su red, en cada tiempo de la vida hay muchas fuerzas, algunas buenas otras malas, si te encuentras en las buenas fuerzas ellas te guiaran en la dirección correcta. Pero si tu escuchas a las fuerzas malas, ellas te lastimaran y te guiaran en la dirección equivocada.
El continuo, ahí hay muchas fuerzas y diferentes direcciones y pueden ayudar a interferir con la armonía de la naturaleza.
También con el gran espíritu y sus maravillosas enseñanzas.
Mientras la araña hablaba continuaba entretejiendo su telaraña, empezando de afuera y trabajando hacia el centro.
Cuando Iktomi termino de hablar, le dio al anciano Lakota, la red y le dijo: ve la telaraña es un circulo perfecto, pero en el centro hay un agujero, usa la telaraña para ayudarte a ti mismo y a tu gente, para alcanzar tus metas y hacer buen uso de las ideas de la gente, sueños y visiones.
Si tu crees en el gran espíritu, la telaraña atrapara tus buenas ideas y las malas se irán por el agujero.
El anciano Lakota, le paso su visión a su gente y ahora los indios Siux usan el atrapasueños como la red de su vida.
Este se cuelga arriba de sus camas, en su casa para escudriñar sus sueños y visiones.
Lo bueno de sus sueños es capturado en la telaraña de vida y enviado con ellos, lo malo de sus sueños escapa a través del agujero en el centro de la red y no será más parte de ellos.
Ellos creen que el atrapasueños sostiene el destino de su futuro.





13 de mayo de 2016

Juan Contreras

Para él, el infierno siempre estuvo afuera. De niño fue educado y se educó para echarle la culpa al próximo.
Siempre era el otro. No asumió jamás responsabilidad alguna sobre sus actos. Se crió hipercrítico, cínico e infeliz. Quienes lo conocían le decían “La Peste” o “Juan Contrera”. Para él todo estaba mal, siempre. Temprano le llegó la más sucia de sus miradas y lo halló ya enemistado con todo y con todos. Para entonces ya era incapaz de hablar sin descalificar, sin criticar, sin insultar. Era violento y le gustaban las armas. No se dio cuenta que no estaba bien ni cuando el último amigo que le quedaba, fastidiado por su constante oscuridad, se fue de su lado. Se quedó definitivamente solo.
Se entregó a los excesos.
Abusó de todo: Alcohol, drogas, mujeres, hombres, derrapó peligrosamente por la pendiente y en varias oportunidades salvó su vida de pura casualidad.
Sin autocrítica, tampoco fue capaz de buscar ayuda eficiente.
Su acritud lo condujo a pensar que la terapia era cosa de locos o maricones y que él ni estaba demente ni era homosexual.
Alguien intentó acercarlo a la fe.
Curas, rabinos, pastores y profetas tampoco lograron moverlo de la cornisa en la que sentía que vivía.
Un domingo, un diario local operó el estrago: En fulgurante color y media página central un chaman del nuevo milenio anunciaba su presencia en la ciudad, prometiendo adivinar el pasado y curar los males del futuro por algunas pocas rupias. Acudió, y entre incrédulo y desesperado, escuchó al charlatán hablarle de maldiciones milenarias, de curas milagrosas, de brujerías, de pócimas infalibles y de nuevas visitas para extirpar las sombras. Tanto ir a gastar casi todas sus reservas sin mejorías visibles le hizo sospechar ineficiencia del curandero. Fue a otro y otro y otro más y muchos otros. Un hilo de coherencia que guardaba su cerebro lo hizo huir de una escribanía donde estaba a punto de transferir su móvil a cambio de exorcismos macumberos.
Entonces ocurrió un milagro.
De la noche a la mañana supo, sin saber cómo ni por qué, que era un prisionero de sus propios fantasmas, que habitaba una cárcel de sombras monstruosas, una jaula de prejuicios, mandatos y etiquetas que lo enterraban en las incertidumbres, los miedos, angustias y el vacío. Sintió que a su alma le faltaba espacio, que la estrechez de sus percepciones y anhelos le incineraban el entendimiento, que la sensación insignificante de su vida achicharraba sus modestos logros, que el rechazo que causaba en los demás era la causa de sus males
Comprendió que debía abrir su cabeza, que esa era la forma de emprender nuevos vuelos, nuevos estilos, nueva vida.
Lo que no pudo, fue saber cómo hacerlo y eligió un calibre inadecuado...

FP. Formosa, Abril 2016

11 de mayo de 2016

Caminemos

Pese a mi fracaso en el automovilismo de pista, en setiembre del año pasado, me deje seducir nuevamente por los cantos de sirena. Y acá me quiero detener un segundo. (No comencé y ya me detengo, je). Como la palabra seducir se trata de un término de aplicación tan personal, cada uno le da su propia significación, pero aun así, nótese que la RAE indica en su primera acepción,... que seducir es engañar con arte y maña.
Lo digo nomas. Por las dudas, Pato y Pablo.
Sigo.
Seducido entonces por las mieles que prometía Pablo Mar Cor y un sequito de seguidoras, acepté la invitación a la Primer Caminata Desvanera, que vendía siendo una especie de juntada bastante heterodoxa sin mas ánimos que mover los huesos y divertirnos mirando el paisaje mietras caminamos un par de kilometros
Bha... Eso me dijeron...
Como en eso de observar y hacer comparaciones soy un maestro, no pude sustraerme del recuerdo de las dolorosas consecuencias de mi anterior intento, pero en este caso la cosa parecía venir distinta.
A saber:
En principio, el escenario.
Nada de circuitos cerrados y monocordes.
Nada de dar y dar vueltas a la plaza, giro tras giro.
No.
Nada de eso.
Ruta.
Y no se anduvieron con chiquitas los organizadores: De la Plaza San Martín a la Cruz del Norte, que para acentuar las contradicciones que encierra el Nuevo Hombre Formoseño está emplazada en el Acceso Sur.
Ida y vuelta.
Segundo: Tampoco nada de eso de andar a la deriva y a la buena de Dios.
Pelotón. A correr en equipo. Todos los Desvaners juntos, en despoblado y en banda.
Tercero: La posibilidad de adecuar las exigencias a mis propias necesidades.
Y acá las promesas y el dulce: (Vos venís, haces lo que podes, te volvés de donde querés, nosotros te cuidamos, etc.).
Me pareció interesante el convite y posible el desafío, y después de evaluar adecuadamente mis posibilidades, las ventajas que ofrecían los coequipers, el estado general de la maquina y las ganas, dije que si.
La cita era a las 21:00 en el monumento al Irupe, en la Plaza San Martín.
Allí, Parque Cerrado a partir de las 20:50.
Como la metáfora pistera quedaba descartada, anduve un rato buscando comparaciones, hasta que finalmente llegue a la conclusión de que quedaba elegante y chusco pensar en el Turismo Carretera, pero el de antes, cuando el TC se corría verdaderamente en carreteras.
Además como no iba a ser monomarca, pues habríamos gordos, veteranos, niñas en plenitud y demás, uno podría suponer que entre tantas maquinas se disimularía bastante mejor mis flaquezas, que como mis lectores ya colegirán, constituían mi universo de preocupaciones.
Por la tarde y sin mas ánimo que el de saber a que me enfrentaba, y sin testigos, medí meticulosamente, con el cuentacuadras del auto, la exacta distancia que separa el irupe de la gigantesca cruz: 5800 metros, sin contar desvíos, baches, vuelta alrededor de la cruz ni otros accidentes geográficos de naturaleza análoga.
Me alegré pensando que esa distancia era perfectamente posible para mi, pues la recorría en cinco vueltas alrededor de la plaza, cosa que yo sabía que podía hacer.
Y me entusiasmé también.
Hasta que caí en la cuenta que en realidad eso era de ida…
Y la vuelta??.
Que lo parió…
En que berenjenal me metí?
La puta madre…
Volvía al centro con esos barruntos cuando veo venir por la Gutnisky, a la altura del Chango Mas, caminando hacia la cruz, dos maquinas que dejaban estelas de aullidos a su paso. Se me fueron los malos pensamientos, me metí de contramano, subí a las veredas, retomé como pude y me volví para admirarlas de cerca.
Un poema, créanme, que digo, dos poemas. Partitura gregoriana, para los melómanos.
Me dije: Si estas están a las 4 de la tarde, lo que debe ser a las 21:00 Hs.
Por Dios…!
Con esas especulaciones pase el resto del día.
Y como la inexorabilidad de los plazos es inevitable, llegó la hora señalada.
A las 20:30, me puse los compuestos blandos, el buzo antiflama, cargue combustible, me fui a la plaza, en auto, a parque cerrado, a esperar que lleguen las otras maquinas del pelotón.
Mientras esperaba me volvieron mis dudas existenciales y esta vez ya nada me podía calmar.
Las expectativas de espectaculares car women pasándome sus teléfonos no alejaban la angustia que sentía por ser tan pelotudo de embarcarme en un amasijo voluntario del alma.
Y ya me puse a pensar en cómo hacer trampas:
La primera que se me ocurrió fue ir en el auto hasta la cruz, dejarlo allá, volverme en un taxi, no decir nada, caminar con los cabrones hasta la cruz, y una vez allí decirles chau, subir al auto y que san puta se los lleve.
Pero no.. No…
No podía hacer eso.
Es de pocos amigos.
Otra. Dejarlo frente a la Universidad, escondidito por allí.
Si llegaba a la cruz, ya de regreso nadie podría decirme nada. De última puedo decir que lo dejé como apoyo técnico, una suerte de boxes a mitad de camino.
Si la cosa se ponía mala, caminaba hasta la Universidad y me volvía en auto.
Esta estaba buena.
Pensando cómo hacer para hacer llegar el auto hasta la UNaF, y ya estaba por llamar a alguno de mis colaboradores, Alan o Fernando, y lo veo a Pablo Martínez Corrales.
No solo se me diluyeron mis ensueños de trampa sino que un fragor de amor propio y vergüenza ajena me invadió. Si este cabrón lo hace, yo también lo hago. Y no tengo por qué hacerle trampas.
Ingresamos a parque cerrado a esperar a los demás pilotos.
Allí estábamos, al pie del puto Irupe, como dos boludos, cagados de frio, dando saltitos de boxeador y hablando guevadas.
Juro que quince minutos en recital de tu artista favorito es apenas nada, un suspiro, pero esperando es lo mas parecido a aplaudirse las orejas con dos planchas calientes.
Finalmente en lontananza vimos aparecer uno de nuestro objetivos de espera:
Patricia Vera.
Venía de cupecita deportiva, con patona, faldones cortos, mochila portaequipajes colgada al estilo bandolera dejando bien marcados los spoiler delanteros. Ya éramos tres.
Y fuimos tres, solamente tres y nada mas que tres.
El cuarto del equipo nunca apareció.
9:10, arrancamos y nos fuimos.
Los primeros 100 metros sirvieron apenas para calibrar el acelerador. Pato puso el tacómetro a 5000 vueltas secundado por Pablo.
Enseguida se noto quien era el flojo de la terceta.
Sus comentarios tampoco ayudaban demasiado.
- Levanta los pies.
- No respires muy rápido
- No hables, conserva el aire…
Hijos de puta, recién habíamos caminado una cuadra y ya me estaban verdugueando…
Y seguían:
- Si te cansas, pegas la vuelta, no te hagas dramas por nosotros
- Hace lo que podés, que se le va a hacer..
Me dije pa mis adentros.: Vaya par de tiernos, no saben con que gallo se han topado.
Respondí lo mas decorosamente posible. Cerré el pico, le apunte el corazón del Cristo imaginario que colgué en la cruz y allá me mande.
Frente a la Terminal de Ómnibus, estaba pensando que esto ya no era Turismo de Carretera. Común y corriente.
Ya se estaba pareciendo a la Vuelta del Algodón. Los memoriosos se deben acordar de las famosas “Vueltas” del TC de la década de los setenta. La Vuelta de l Manzana en Rio Negro, la Vuelta del Algodón en Chaco y Formosa. Eran los años del Falcon de Pirin Gradassi, y el Chevy de Roberto Mouras. Mentalmente controle llantas, combustible, y estado de la suspensión. Ningún desgaste prematuro, todo en orden.
Me dedique a observar a mis compas de ruta.
Los que a las dos primeras cuadras daban vueltas alrededor mio como satélites mientras yo caminaba para adecuar su ritmo al que yo llevaba, a estas alturas, apenas hablaban entre si y ocasionalmente solo para preguntarme como iba.
Yo no estaba dispuesto a aflojarle un tranco de pollo.
No miraba al costado, no me entretenía con otros vehículos, nada. Bueno.. .eh… solo una descapotable circulando a contramano me hizo voltear la cabeza para mirarle la patente. Alcance a leerle los números: 777. Las letras ni las vi.
Frente al Casino, comenzaron nuevamente las bromas.
- Vamos que ya llegamos
- A la vuelta tomate un taxi
Yo me dije: Dejad que las bestias vociferen…
Y LLEGUÉ…
Puta madre..
Llegue a la Cruz…
Toma pa vos !...
Chupate esta mandarina…!
Y no me quede lejos de Uds…
Ni me tuvieron que esperar..
Ahajaja..
Y ahora ?....
¿Qué me dicen ahora .. ah?...
Y ahora ?...
Eh ?.. Eh?... ...
Eso…
Y ahora ?...
Ahí me di cuenta que estaba a 58 cuadras de mi auto.
Aprovechando la escusa de hacer unas elongaciones me quedé solo, y me puse a evaluar la situación.
Había llegado a la Cruz.
No fue indecorosa mi performance.
Podía tranquilamente tomar un taxi, un bondi o hacerle dedo a cualquier amigo que volviera para el centro…
Pero no… el diablo tuvo que meter la cola.
Uno de mis amigos, de esos que sacan a pasear el perro en auto, o a la patrona, no sé bien.. (Tampoco sé muy bien la diferencia), me vio y me pegó el grito..
No sé cual habrá sido el mensaje, la verdad es que no lo escuche bien… Algo de devolvé los chorizummmmj..
Conteste como pude:
- Holaaaaannnndalaconchadetumadrummmjj !..
Y nuevos fragores de amor propio y vergüenza me volvieron a invadir.
Comprobé el estado.
Dolía todo, es cierto, pero las ruedas bien, los arcos de los pies exigidos, pero soportando, rótulas y demás flexibles, cochambrosas pero prestas, quizás un poco el tobillo izquierdo, pero ambas rodillas en su estado normal; suspensiones sin compromisos visibles, acaso la pantorrilla derecha algo molestosa, pero elongada y funcionando y los gemelos izquierdos, doloridos, pero se bancarían unos kilómetros mas.
El motor, mucho mejor de lo que yo mismo suponía. Carburación con respiración normal, cero taquicardias y sin ruidos molestos o sospechosos; refrigeración, con algo de liquido perdido por evaporación, nada del otro mundo.
La Pato me convido con tres tragos de Gatorade y pusimos proa hacia la plaza.
Frente al Taller de Otto me di cuenta que además me dolían los abdominales. Se lo comente a mis coequipers y me salieron con no se que silogismos de que caminando se contraen los oblicuos, tirando de las aponeurosis de no se que carajos y poniendo en tensión los paquetes inguinales de no se quien puta… y bla bla bla de la nación… y metiendo la panza."
Es cierto..
Me di cuenta que caminaba con la panza comprimida, sacando pecho.
Hice la lógica.
Me afloje.
Casi me caigo.
El exceso de peso del baúl me llegó hasta la altura de las rodillas.
Presuroso procedí a recoger la carga.
Debe ser cierto eso de los no sé qué inguinales de no sé quien puta, por que los huevos se fueron con el equipaje y al recargar el baúl, volvieron a su lugar con él.
A resultas de este procedimiento descubrí el GymOrquismo o dicho en castellano, gimnasia testicular caminatriz, invento mío que no se para que carajos sirva, pero pensando en ella, en sus procedimientos y técnicas, llegué hasta la esquina de los cocineros, Córdoba y 25 de Mayo, a escasas dos cuadras del objetivo.
Allí me di cuenta que me dolía hasta el documento y que este par de hijos de puta, mas que llevarme a una carrera de Turismo Carretera, me engañaron, me sedujeron y me hicieron correr el Dakar.
Pero no les aflojé.
Desplumado, pero digno, el gallo llegó.
Cagado en las patas, dolorido, hecho pelota, muerto, llegué a mi auto los salude con afectada simpatía, previa promesa de futuras acciones desvaneras a las que acudiré sin falta, me derrumbe en el auto y me fui a boxes.



7 de mayo de 2016

Rita La Salvaje

El diario La Capital, lo anuncia en letras azules. Dice que tenia 88 años. Murió Juana González.
La referencia suena lejana, imperceptible, ambigua, intrascendente.
Solo cuando me meti un poco en la noticia, me asaltó el galope infernal del Orfeo en los infiernos de Jacques Offenbach y el Quique Llopis el excelente cantautor rosarino, que mucho tiene que ver con la historia de Rita la Salvaje.
Y ahora es probable que medio Rosario para las rotativas, por que Juana González, conocida como Rita La Salvaje estaba indisolublemente unida a la historia de la ciudad de Rosario. La otra mitad de los rosarinos, que son las mujeres, con una sonrisa condescendiente reconocerán que ella era LA MUJER, la artista, la estrella de una Rosario que se fue y ya no es.
Rita La Salvaje fue una bailarina del burlesque rosarino, una bailarina de burdel, una cabaretera que brillo en los años dorados y que se atrevió a desafiar al sistema
Falleció este mediodía a los 88 años.
La crónica de La Capital, sigue agregando detalles.
Había nacido un 15 de junio en la Isla Maciel, cerca de la Boca, en Buenos Aires. A los 16 o 17 años emigró a Rosario donde debutó en el cabaré Tetuán, en Santa Fe al 1500: Buscaban una chica con buen cuerpo para bailar y ella se animó a hacerlo. Empezó con mambo, afro cubano, caravanas y danzas árabes con pañuelos en la cabeza. Al principio lo hacía en deshabillé, pero luego le sugirieron que mostrara más.
Y se desnudó.
Contrariando todo lo establecido.
Después se lo cobraron.
Caro.
El nombre de Rita la Salvaje surgió en uno de sus innumerables viajes.
De visita en Chile, se presentó con el nombre de Rita Day, porque según contó ella misma se parecía a Rita Hayworth, pero lo de La Salvaje se sumó en un posterior viaje a Brasil. Durante una presentación de baile afrocubano, un locutor que animaba la función comentó "que salvaje".
Eso fue suficiente.
Rita tuvo después oportunidades de viajar con sus actuaciones por Venezuela, Nicaragua y hasta Panamá. Algunos dicen que podría haberse conocido con Perón, ya exiliado en esos lares, incluso se sugiere que ella fue la que presentó a Isabel ex embajador argentino en Panamá, Carlos Pascali, quien fue a su vez el responsable de la presentación de Isabel a Peron.
Pero volvamos a la Rita que nos cuenta La Capital.
Una vez instalada en Rosario, durante los años 50 y 60, todos los días hacía sus presentaciones, llenando el lugar de bote a bote, primero en el Teatro Casino y luego en el Rendez Vous, en el hoy legendario barrio Pichincha.
Sus audacias sorprendían porque afrontaba el desnudo completo, con escenas como "el ventilador" en la que hacía girar los senos, y "el caramelito, en alusión al premio que había que descubrir en su cuerpo desnudo.
A fines de los años sesenta se mudó al cabaré Morocco, pero leyendo comentarios de rosarinos en las redes sociales, veo que ha bailado en varios teatros y burdeles de la city rosarina de todos los tiempos.
Actuó hasta 1982.  Y a partir de entonces comenzó su leyenda. Ya veterana y alejada de las tablas, se había corrido el rumor de que había fallecido cuando en realidad ella estaba internada en un neuropsiquiatrico.  Le robaron todas sus pertenencias y la dejaron en situación de calle.
Fue entonces cuando el secretario de Cultura de Rosario, el conocido cantautor Enrique Llopis le gestionó una pensión oficial y le escribió un tema  junto con el poeta Rafael Ielpi.
Se los dejo.

Mas abajo hay un enlace para bajar el tema en mp3. Se lo recomiendo. Creo que es una de las mas brillantes creaciones del rosarino, al menos para mi gusto.

Rita Desnuda

Letra: Rafael Ielpi Música: Enrique Llopis

Cuando dan las doce Rita se desnuda
ante parroquianos de mirada oscura
stripe-tease ingenuo, casi de entrecasa,
en el cabaret que esta en la bajada.

Rita hace lo mismo desde hace mil años,
un ritual que empieza con vestido largo
y termina siempre en traje de Eva,
ese que descubre las partes pudendas.

Tiene admiradores de toda calaña,
jóvenes que estrenan la primera farra,
maduros galanes del año cuarenta
y algún viejo verde de manos inquietas.

Ninguno conoce su viejo pasado,
para ellos es solo un cuerpo gastado,
una boca roja sonriendo en las sombras
con ésa sonrisas que tienen las gordas.

Por eso se mueve desnuda y enorme
entre los deseos de todos los hombres,
Rita esta viviendo su porción de vida,
peleando a mordiscos por sobrevivirla.

Cuando dan las doce Rita se desnuda
ante parroquianos de mirada oscura,
maduros galanes del año cuarenta
y algún viejo verde de manos inquietas.

Cuando dan las doce Rita se desnuda
ante parroquianos de mirada oscura,
tiene ojos que han visto todo lo visible,
a veces alegres, casi siempre tristes.


RITA DESNUDA de y por ENRIQUE LLOPIS - BAJAR mp3. Pinchar aqui.








4 de mayo de 2016

Me gustan las facturas que clausuran los insomnios poderosos.
Recios.
Soberbios.
Me gustan los amaneceres incendiados sobre el rio resplandediente.
Esplendido.
Vanidoso.
Me gustan los almuerzos improvisados.
Sencillos
Nutrientes
Me gustan las tardes que agonizan en lluvia y paz.
Agradables
Diletantes
Me gustan los fluyentes mansos.
Espontaneos
In-urgentes.
Me gustan mis espacios azules, ocupados por gente impar.
Perros Verdes.
Incomparables

3 de mayo de 2016

Lo que leemos

Se suele escuchar, solemos decir: "Se lee menos que antes o ya no se lee". Me atrevo a contradecir la premisa.
Se lee mas que antes. pero se lee peor que antes, también.
Hace mas o menos cincuenta años nadie que se precie de culto podía leer menos de veinte o veinticinco libros de cuatrocientas paginas al año.
Hacen unos cuarenta se leía al menos una novela al mes.
Eran las épocas del Círculo de Lectores.
Treinta años atrás se leían relatos, novelas cortas, situaciones de la vida real.
Eran las épocas de la Selecciones de Reader´s Digest
Hacen unos veinticinco años nos pusimos a leer cuentos y poemas de métrica y rima libre, algunos de dudosa calidad estética, pero cargados de sensaciones y algo de retórica.
HY hacen unos veinte años irrumpió el microcuento: Diez, doce renglones cargados con pólvora verbal, escasos de palabras pero de adjetivos y sustantivos explosivos.
Directo a la cabeza.
Pum.
Sartenazo y a otra cosa.
Contundentes.
Hacen quince años que desde el E-Mail comentamos y nos bombardeamos con frases famosas, grandilocuentes, a veces sacadas de contexto, pero jugosas, algunas ingeniosas otras no tanto..
Y ya en la ultima década desde el desembarco a estas costas de las redes sociales y el celular, solamente aforismos, frases cacofónicas, de mala factura estética, flojas de papeles, contradictorias.

Con la llegada de la imagen... Bueno...ya saben..

Eso si... abundantes, abundantes...
Si señor: Se lee mas que antes. pero se lee peor que antes


Somos nuestros deseos

El bombardeo publicitario que incita al “poseer” y al “acumular” en una sociedad con los resortes morales debilitados, promueve corrupción en unos y delincuencia en otros. (O Donnell)
Y asi la antigua aspiración a ser héroes ha sido sustituida por la de ser poderosos.
Por eso solo importa el precio y no el valor de las cosas...
...
¿Somos un ejército de zombis programados para comprar, cualquiera sea el costo espiritual que por ello se pague?... se pregunta O´Donnell...
Probablemente si.
El sistema necesita vender, y para ello creo el consumismo y la urgencia. Esa fábrica de consumidores, para tener éxito, necesita anestesiar la conciencia, la capacidad de comprender y de ser distinto.
Necesita “clientes” y no personas.
Si no consumís no existís.
Y así, somos lo que deseamos...
Pero vos no sos tu reloj de marca ni tu celular...
Bha, no deberías serlo...


La noche viene de perros.

Todo comenzó hoy a la mañana, cuando me encontre con un amigo que me dijo que tenia un dia de perros.
Lo felicite y le pregunte cual era el motivo de tanta felicidad.
No se si no me entendió, pero me puteo y se fue...No se por que...
Tener un dia de perros es lo mas hermoso que le puede pasar a uno...
Lo se, desde mis dias de cachorro.
Y asi comenzamos..
Los perros, esos peludos compañeros de ruta desde el infinito a la eternidad, que trotean a nuestro lado desde el fondo de los tiempos... esos lobos que se resisten abandonar la adolescencia... y que cumplen los mas diversos roles, desde aquél primero de ayudante en la cacería hasta el contemporáneo de co-terapeuta, pasando por Uno y por Otros...
Pero veamos que dicen los poetas, esos artesanos de la palabra que tienen un verso para cada cosa… hasta para la cebolla…
Mark Twain, a quien le gano el escepticismo nos dejo dicho
Si recoges un perro hambriento de la calle y lo haces próspero, no te morderá; esa es la principal diferencia entre un perro y un hombre.
Ben Williams en cambio sostiene que no hay mejor psiquiatra en la tierra que un cachorro lamiéndote la cara..
Sigmund Freud, que de poeta tiene lo que yo de astronauta, dijo una vez ” Los perros aman a sus amigos y muerden a sus enemigos, casi al contrario de las personas”
Manuel Jose Othon, el ilustre poeta mexicano (este si era poeta) dejo un soneto maravilloso:
No temas mi señor: estoy alerta
Mientras tú de la tierra te desligas
Y, con el sueño tu dolor mitigas,
Dejando el alma a la esperanza abierta.
Vendrá la aurora y te diré: “despierta,
Huyeron ya las sombras enemigas.
Soy compañero fiel de tus fatigas
Y celoso guardián junto a tu puerta.
Te avisaré del rondador nocturno,
Del amigo traidor, del lobo fiero
Que siempre anhelan encontrarte inerme.
Y si llega con paso taciturno
La muerte, con mi aullido lastimero
También te avisaré... ¡descansa y duerme!
El ilustre pampeano Alberto Cortez, nos inmortalizó a Fernando, el “callejero por derecho propio”, que “siempre fue de todo pero nunca tuvo dueño”, el de la metáfora de la aventura que no se encuentra en los diccionarios, el mismo que ” se bebió de golpe todas las estrellas, se quedo dormido y ya no despertó”.
Eduardo Cesar Viglietti escribió mucho sobre perros…
En UN PERRO ABANDONADO, dijo:
Un perro es igual que un niño
y debemos protegerlo
En, AUN PERRO, dejo dicho:
A veces… ¿Sabes?… yo pienso
Que DIOS te puso en la tierra
Como un símbolo de Amor
que los hombres no interpretan
Y en A MI PERRO, grita a quien quiera escucharlo
QUE DISTINTO SERIA EL MUNDO,
SI EL HOMBRE APRENDIESE DE ELLOS.!
Ignacio Martines, se permite el humor en verso
El perro más cerrado, es el can-dado.
El perro fatigado, es el can-sado
Si ladra cual tenor, es un can-tor.
Quien salta fuerte y duro es el can-guro.
Las perras ladradoras son las can-toras.
Ardientes como velas son las can-delas.
Y ya me voy, ya me voy yendo
Cada vez que miro a mi perro creo que el hijo de puta se hizo K.
Duerme todo el dia, no paga lo que come ni lo que bebe, el mejor lugar de la casa es para el, va al veterinario cuando necesita y encima le va de prepotencia a los vecinos…
Pero aun así, mi objetivo en la vida es ser tan buena persona como mi perro ya cree que soy y eso que no tomo su admiración como una señal de que lo estoy logrando.
Guau… se hizo largo, pero valio la pena…
En homenaje a todos los pichichos… por… por .. por nada… por quererlos, nomas..

2 de mayo de 2016

Los cuervos de mi acervo

Con el noticiero vomitando tiros
y el asco devorándome  los sesos
encare la senda de los años idos
me interne en el monte de los años viejos

Encontré mi vida llena de complejos
autómata  inmune,  casi sin reflejos
otoñado de años vividos al pedo
detrás de utopías, dejando el pellejo

La garza azulina que cuando pequeño
me pintaba auroras de sueños modernos
la encontré  angustiada, solita en un hueco
del árbol que creía, encarnaba mis anhelos

La voz fraudulenta de engreídos cuervos
poblaban espacios que eran de mi acervo
robaban mi vida,  destruyendo recuerdos
empoderados infames de lo que no era de ellos

Y fue llegando el dia de ajustar los tientos
No quedó ni un ave graznando  protestos
Todo fue licuado en un solo cuenco
Yo vendí mi historia y nací de nuevo

pero ellos están muertos, no tiene remedio.


Infelices marranos, va llegando la hora de rendir cuentas de sus canalladas.












El niño duerme sonriendo

El mas importante músico y poeta popular argentino, Don Héctor Roberto Chavero Aramburu, conocido artisticamente como Atahualpa Yupanqui ha escrito entre otras cosas preciosas este monumental poema EL NIÑO DUERME SONRIENDO.

Acá en la incomparable versión de los Tucu de los años setenta: El Chango Paliza, el Gringo Bulacio, Coco Martos y Ricardo Romero

La noche, con la espumita del río,
Te está tejiendo un encaje, mi Niño.
Quiero la estrella del cielo más bella,
para hacerte un sonajero, mi Niño.
El niño duerme sonriendo, mi Niño.
Ah, mi Niño
Qué bello mundo es tu mundo, mi Niño.
Ah, mi Niño
El niño quiso ser pez
Y fue a la orilla del mar.
Puso los pies en el agua
Pero, no pudo ser pez.
El niño quiso ser nube
Y fijo al cielo miro.
Volaba el aire en el aire
Pero, el niño no voló.
El niño quiso ser hombre,
Fuerte, compuso su voz.
Mas el mundo era tan suyo
Que el niño, niño quedo
.
Fueron pasando los años
Y el hombre alcanzó su voz,
Y anduvo par esos mundos
Mezclando dicha y dolor.
Y el hombre quiso ser niño,
Quiso ser nube y ser pez,
Mas la playa era de angustia
Y las nubes el ayer.
Y el hombre va par el mundo
Con razón o sin razón,
Y lleva un niño frustrado
Gimiendo en su corazón.

ESCUCHAR Y VER VIDEO


RETAZOS DE HISTORIA

Algo  sobre historia de Formosa....
Lo tenía por ahí en una hoja suelta. Vale la pena el rescate. Va sin cuento. Les quedo debiendo
En 1926 por Resolución de la Secretaria de Obras Públicas de la Nación se procede al cambio de denominación de las estaciones del Ferrocarril Grl Belgrano Formosa Embarcación, adoptando cada una de ellas el topónimo de mejor aplicación o elección.
Cada localidad "bautizada", hasta ese entonces era conocida por un número que se correspondía con la distancia en kilómetros que la separaban de la Estación Formosa.
El por qué de los nombres adoptados para cada localidad es otro tema.

Me limito a señalar la nomenclatura

Km 34 = Mariano Boedo
Km 53 = San Hilario
Km 83 = Gran Guardia
Km 109 = Pirané
Km 139 = Palo Santo
Km 182 = Comandante Fontana
Km 204 = Ibarreta
Km 234 = Estanislao del Campo
Km 263 = Pozo del Tigre
Km 297 = Las Lomitas
Km 327 = Juan G Bazan
Km 357 = Pozo del Mortero
Km 380 = Laguna Yema
Km 409 = Los Chiriguanos
Km 439 = Ingeniero Faure
Km 454 = Ingeniero Juarez
Km 483 = Teniente Fraga
Como imaginará, no podía ser de otra forma, había también otra nomenclatura digamos "paralela", una Nomenclatura Blue, que contaba los Km desde Embarcación, en la Pcia de Salta, para acá.
Si alguien la tiene, sera bienvenida.
Pero no termina acá la cosa. Yo vi cartografía militar que designaba las estaciones de este ferrocarril, a partir del Km 0 en Bs As, como se hace con las rutas nacionales.

Le agregamos información que nos pasa un Jefe de Estación: Los últimos en ocupar ese cargo.

Jefe de Vias y Obras en Fsa: RAMON ROGER
Mariano Boedo = ANGEL FERDANDEZ
San Hilario = .RICARDO KARPIEL .
Gran Guardia = NICANDRO VILLASANTI
Pirané = GALBAN
Palo santo = PABLO MORLA
Cte Fontana = ALFREDO BLANCO
Ibarreta = DANIEL CHAVAN
Estanislao del Campo = FILINO ZARZA
Pozo del Tigre = MAXIMO OBREGON
Las Lomitas = GONZALEZ
Juan G Bazan = PALAVECINO
Laguna Yema = COSME ALEGRE
Los Chiriguanos = CALDERA